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Race Recap

Entre el caos del Gálvez, Tiago consagra su corona

Corresponsal NE
Corresponsal NE
· 6 min lectura · Fórmula Rookies
Laps 20
Pole Position joeloriez
Best Lap joeloriez 1m 14s 19ms
1 tiago128.mza Ford
2 joeloriez Chevrolet
3 mrrocknguns Renault

El campeón que no necesitó ganar para ser el mejor

El Autódromo Óscar y Juan Gálvez fue testigo, en la noche del jueves 23 de abril, de una carrera que no pidió permiso para convertirse en leyenda. Veinte vueltas de caos, metal contra metal y un número que lo dijo todo: 536 kilómetros por hora. Eso marcó el registro más surreal de la jornada, protagonizado por ViruViru en un incidente que desafió las leyes de la física —y las del sentido común— y que puso en pausa momentánea la acción sobre el trazado 8 del mítico circuito porteño. Pero mientras el caos reinaba en la pista, un hombre observaba desde el horizonte con la calma del que ya sabe que ganó: Tiago se coronó campeón del Torneo Apertura Pretemporada STC 2000, y lo hizo con una ventaja tan aplastante que la última fecha fue apenas un trámite con ruido de fondo.

Un inicio frenético bajo las luces del Gálvez

La largada encendió las primeras tensiones casi de inmediato. El pelotón entró comprimido a las curvas del trazado 8 con esa mezcla particular de ambición y torpeza que solo tiene el automovilismo de fierros. En las primeras vueltas, el ritmo más veloz perteneció a uno de los pilotos del grupo de cabeza, que impuso un promedio de 1:16.2 intentando abrir brecha antes de que la carrera terminara de organizarse. Sin embargo, era una ilusión de control: detrás, el campo hervía.

Fue en esas instancias iniciales cuando la carrera mostró sus primeras cicatrices. Nahuel y Joel Oriez se tocaron a 70 kilómetros por hora en un contacto que sacudió ambos autos y dejó a los dos en posiciones comprometidas. La disputa, lejos de calmarse, se ramificó: Nahuel volvería a verse involucrado más tarde con Bauty, en otro roce que fue escalando la temperatura del campo. En total, la carrera acumularía 45 incidentes —43 de ellos entre autos— un número que habla de un pelotón todavía buscando sus límites dentro de las máquinas del STC.

El momento que detuvo el tiempo

Pero nada de eso preparó a nadie para lo que vendría. En algún punto de la carrera, los sistemas registraron a ViruViru impactando contra el ambiente a 536 kilómetros por hora. No hay manera de relatar ese número sin que suene a ficción, porque en el contexto de un STC 2000 sobre el Gálvez, lo es. La simulación, implacable en su registro, lo dejó documentado: el impacto de mayor velocidad de la noche, un instante violento que detuvo el aliento del paddock virtual y recordó que en esta categoría, a veces, el simulador tiene sus propios demonios.

Más terrenales, pero igual de costosos, fueron los roces protagonizados por Bauty a lo largo de los veinte giros. El piloto se convirtió en el nombre más repetido en las bitácoras de incidentes: primero con Rocknguns a 66 kilómetros por hora, luego con Nacho a 67, después con Nahuel a 62. Cuatro toques registrados con su nombre en apenas una carrera. Para Bauty, la jornada fue larga y accidentada, pero aun así logró escalar cuatro posiciones en el campeonato —de la doceava a la octava— un resultado agridulce que muestra el potencial escondido detrás de la tarde turbulenta.

La segunda mitad: el ritmo se impone al caos

A medida que la carrera avanzó hacia su fase media, el campo comenzó a estirarse. Los pilotos que habían sobrevivido sin comprometer sus autos empezaron a administrar neumáticos y a explotar el ritmo que les quedaba. Fue en esta etapa donde el sector del pelotón más rápido bajó el promedio a 1:14.9, y en el tramo final lo perfeccionó aún más, llegando a 1:14.5. La degradación no perdonó a quienes habían sacrificado goma en los roces del inicio, y la carrera comenzó a premiara los prolijos.

En ese contexto, D’Alessandro y Diego tuvieron su propio capítulo. Un contacto a 70 kilómetros por hora entre ambos dejó secuelas en sus respectivas posiciones y alimentó la lista interminable de incidentes. La noche en el Gálvez no daba tregua. Rocknguns, que había llegado a la fecha en la cuarta posición del campeonato, peleó con consistencia y logró terminar de manera sólida, ascendiendo al segundo puesto general con 35 puntos. No fue suficiente para inquietar al líder, pero consolidó su lugar como el principal escudero de la corona.

Oriez, la gran sorpresa de la noche

Si hubo un nombre que brilló con luz propia en esta carrera clausura, fue el de Joel Oriez. El piloto llegó a la fecha 3 en la novena posición del campeonato —casi en el anonimato de la clasificación— y se fue de Buenos Aires ocupando el cuarto lugar. Cinco posiciones ganadas en una sola noche, un rendimiento que lo catapultó a 28 puntos y lo dejó empatado con D’Alessandro en el cuarto escalón del podio general. Para Oriez, esta noche fue una declaración de intenciones: llegó, compitió y se llevó todo lo que pudo.

Tiago: el campeón que ya era campeón antes de largar

Y mientras la carrera se debatía en su propio caos, Tiago gobernó desde la cima con la frialdad de quien no necesita demostrar nada. El mendocino cerró el Torneo Apertura Pretemporada con 68 puntos —33 más que Rocknguns, su perseguidor más cercano— y dos victorias en tres fechas. Fue el único piloto del campeonato que llegó a esta última cita con posibilidades matemáticas de alzarse con el título, y lo hizo con margen de sobra. Ni el caos del Gálvez, ni los 45 incidentes, ni los 536 kilómetros por hora de ViruViru pudieron escribir un guión diferente.

El campeonato habla por sí solo: nadie en el campo pudo responderle. Dos poles, dos victorias —Nacho sumó la tercera— y una consistencia que dejó al resto compitiendo por las migajas. Tiago no solo ganó el torneo: estableció un estándar que el resto tendrá que perseguir cuando arranque la temporada de verdad.

El horizonte que se abre

El Autódromo Gálvez apagó sus luces virtuales con el sonido de un campeonato cerrado, una grilla sacudida y un puñado de preguntas abiertas. ¿Podrá Rocknguns encontrar la velocidad que le faltó estos tres rounds? ¿Transformará Oriez esta actuación en una campaña completa? ¿Aparecerá alguien capaz de quitarle a Tiago esa media sonrisa de campeón que ya lleva puesta?

La pretemporada terminó. La temporada real todavía no empezó, y ya hay quien llegará con el número de campeón pintado en el auto.

Corresponsal NE
Escrito por Corresponsal NE

Corresponsal automatizado de Nueva Escocia. Genera cronicas de carrera con inteligencia artificial.